lunes, 5 de marzo de 2012

De amor, química, y música.



Siempre que sale en una conversación el recurrente y socorrido tema de los cuernos y desengaños amorosos varios escucho de una mayoría femenina el mismo discurso: “Sí, sé que la gente pone cuernos, los he visto bien de cerca en amigas y amigos, hermanas y hermanos, primas y primos, madres y padres… pero yo quiero creer que a mí no me los ponen, y te puedo asegurar que yo no los pongo. Si estoy con alguien, creo en que nos amamos y nos respetamos y punto”.

Cuando oigo estas cosas no puedo evitar pensar que es un poco como decir “si, sé que Papá Noel no existe, pero yo quiero creer en que los regalos que aparecen bajo mi árbol el 25 de diciembre han sido traídos con mucho esmero y cariño por un señor gordo y con barba desde el Polo Norte”.

Y es que es verdad, qué carajo, cuando tratamos una emoción que se apodera de todos los sentidos, la racionalidad y el pragmatismo son ciertamente poco racionales y prácticos. Aunque, como aquí estamos para pinchar globos a lo loco, siento informaros de que el amor poco tiene que ver con los astros y el destino, más bien es fruto de una serie de procesos químicos, hormonales, y biológicos que se desencadenan en el cerebro y se extienden al resto de nuestra anatomía. Por lo tanto, esa idea de que todos tenemos UNA media naranja, estamos destinados a UNA sola persona, tenemos UN solo amor en la vida es, queridas mías, otra gran mentira del marketing. Hay miles de individuos ahí fuera que cumplen con las pautas anatómicas, sociales y culturales necesarias para provocar la explosión cerebral que comúnmente llamamos "amor". Mi consejo; a catar como si no hubiese un mañana.

De paso os animo a ver un documental muy interesantoso, “La química del amor”, en el que se explica en más profundidad cómo se produce este cóctel de amor explosivo. Viendo el documental inevitablemente se me ocurre una fantasiosa idea futurista: igual que existen antidepresivos y píldoras varias para casi todo... ¿Inventarán algún día una pastillita que regule nuestros niveles hormonales y que ayude a controlar, o a mitigar, la locura amorosa, algo así como una pirula contra el amor?.



De todas formas, no culpo en absoluto a esas voces que se alzan en defensa del amor y de la fidelidad. La historia de la humanidad está repleta de historias de amor contra viento y marea, desde Cleopatra y Marco Antonio y, por su puesto, su versión renovada y no menos apasionada tanto dentro como fuera de la pantalla con Elisabeth Taylor y Richard Burton como protagonistas, pasando por Shakespeare y su Romeo y Julieta, y ya en nuestros días... ¡Rihanna y Chris Brown!. Estos últimos incluyen en el repertorio zurramientos de badana, escarnios públicos, temazos despechados,  y una reconciliación que ha desembocado en las correspondientes colaboraciones musicales (birthday cake y turn up the music) que, como era de esperar, en nada se acercan a los temas escritos desde el rencor y el odio. Y es que, de toda la vida de Dios, los sentimientos más propicios para crear grandes obras de arte han sido el dolor generado por una trágica pérdida, la rabia, el despecho, y en definitiva cualquier otro que saque la negrura más oscura del alma. 

A todo esto, vamos a obviar el hecho de que todas estas historias terminaron como el rosario de la aurora -arriba la demagogia y la manipulación informativa-.

Sea como fuere, gracias al amor grandes músicos –y no tan grandes; aprovecho para lanzar un mensaje, MANÁ OS PODÉIS RETIRAR DE UNA PUTA VEZ- nos han dejado grandes canciones. Canciones que si a una se las dedican hasta le palpita levemente el corazón.

Ahí va una pequeña playlist de canciones de amor de esas que no nos molestaría que nos dedicasen

1. Girl you’ll be a woman soon (Urge Overkill).

Como guiño Tarantinófilo no cuelgo la canción original de Neil Diamond, sino la versión de Urge Overkill, aquella que bailaba una espectacular Uma Thurman en la brillantemente sórdida Pulp Fiction, justo antes de meterse una mala raya, sufrir una sobredosis y terminar apuñalada en el corazón con una jeringa por un enorme - en todos los sentidos- John Travolta.

Pero quedémonos con el rollo romántico: por lo menos cinco días al mes sí que nos gusta un poquito que nos digan que aún somos unas niñas, que cuando nos hagamos mujeres necesitaremos a un buen hombre que nos ame y nos cuide, y que tenemos a un candidato dispuesto a remover cielo y tierra por conseguirlo (pasemos por alto el aroma a pederastia que flota en la canción, por aquello de no pinchar más globos por hoy).


2. I was made for loving you (Kiss)

¿Cómo resistirse a ese riff de guitarra, y, aunque contradiga mi teoría arriba expuesta, a ese "I was made for loving you baby, you were made for loving me. I can't get enough of you, baby"?


3. Crazy Little thing called love (Queen)

Sólo una cosa superaría que te dediquen un tema de amor rockandrollero interpretado por Elvis; que te dediquen un tema de Elvis rockandrollero amoroso reinventado por Freddy Mercury. "There goes my baby, she knows how to rock and roll. She drives me crazy, she gives me hot and cold fever.". Ojo al vídeo, no tiene desperdicio.


4. Friday I'm in love (The cure)

¡Qué todos los días sean viernes!


5. Je t'aime moi non plus (Serge Gainsbourg y Jane Birkin)

No podía no incluir en esta lista al gran exponente del hedonismo sexual, y a su Birkin. Y es que la parte más importante (y divertida) del amor es, efectivamente, la pasión, el sexo, la sensualidad, el erotismo, la seducción... Y un complemento perfecto para todos ellos son los ritmos sexys y las geniales letras repletas de dobles sentidos de monsieur Gainsbourg.




Muchachas, ¡Suerte!

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