¿Has estado alguna vez con un tipo: feo, bajito, gordo, vago, aburrido, poco interesante, con amigos subnormales, pobre, rata o tacaño, con el pene pequeño, con el pene grande pero mal follador (no nos engañemos: el tamaño no es que importe, es FUNDAMENTAL, pero de nada me sirven 30 cm si se utilizan de martillo pilón), egoísta en la cama (que tu novio te pida que “se la chupes”, no es pasional, ni romántico, y si encima no baja más que en ocasiones especiales, o si para lo que hace ahí abajo hasta preferirías leerte un libro de Paulo Coelho –dura prueba-, la cosa ya es hasta inmoral)?.
En fin, si entre tu historial romántico figura un ex que reúna al menos tres de las características arriba mencionadas, amiga, has sido una clara víctima del marketing. Durante un tiempo de tu vida más o menos prolongado te compraste un producto de mierda como si fuese de oro, y lo peor de todo es que tú misma llegaste a creer que tu producto era el mejor del mercado: le veías guapo (o no tan feo), o manejable, o fuerte, u hogareño, o introvertido, o poco materialista, o tradicional en el sexo o… no, para lo del tamaño del pene o las embestidas conejiles no puedo encontrar excusas.
Lo positivo de todo esto es que, tarde o temprano, una entra en razón, se destapa los ojos y se da cuenta de que su realidad ha sido maquiavélicamente manipulada por un auténtico vendehúmos. Y si no es el instinto de supervivencia emocional el que te hace bajar a la tierra no te preocupes, el tipejo en cuestión te la jugará tarde o temprano de una manera lo suficientemente humillante como para que se te quite la tontería de un bofetón.
Sea como fuere, este blog ha sido creado, además de para soltar todas las chaladuras acumuladas durante años, para destapar algunas de las grandes porquerías que el marketing nos ha conseguido vender, así que ahí va una pequeña guía para reconocer a un vendehúmos:
1. Por norma general el vendehúmos es feo, por lo que no tratará de seducirte directamente (el vendehúmos no es tonto, sabe que por ahí la batalla está perdida). Muy al contrario, se hará tu amigo, y te hará creer durante un tiempo prudencial que no sois más que amigos.
2. Después de unos meses de contacto prácticamente diario, todas las cualidades del vendehúmos que te harían descartarle automáticamente de cualquier lista de posibles candidatos se desvanecen y desaparecen porque ha conseguido una cosa fundamental: tú ya no ves al vendehúmos como un candidato sexual, o parejil, es tu amigo, por lo tanto no te importa lo más mínimo que sea tacaño, o feo, o bajito… El vendehúmos ha conseguido derribar todas las barreras de insatisfacción que patológicamente construimos las mujeres cuando estamos en pareja.
3. El siguiente paso será compartir contigo un episodio traumático o profundamente íntimo de su pasado (por ejemplo que de pequeño tuvo una enfermedad que le obligó a estar todo un curso en la cama, tiempo que dedicó a leer a Neruda sin parar. O que a partir del divorcio de sus padres, -también vale una dolorosísima ruptura con una ex a la que amó sin límites- es incapaz de creer en el amor…). Con esto ha conseguido crear un vínculo entre los dos, ha elevado vuestra amistad a un plano muy superior, ahora sois tú y el vendehúmos, un equipo.
4. Una vez creada la falsa sensación de que entre el vendehúmos y tú existe una conexión cósmico galáctica universal exclusiva, aprovechará la confianza que tienes en él para echar por tierra a todos los tíos de los que le hables: eliminará a toda la competencia.
5. Te encuentras en un punto de cuasi inflexión: toda tu vida está ocupada por el vendehúmos, a estas alturas prácticamente le consultas qué marca de compresas comprar, has dejado de enrollarte con tíos (porque siempre sales con él, y por alguna extraña razón cuando está presente te da como cosa), y todo tu entorno te empieza a hacer preguntillas maliciosas (¿no te lo has tirado nunca?, ¿seguro que no te gusta?, ¿qué rollo os traéis…?). Debido a esa inercia a creer en las conexiones espirituales, en el amor eterno, y en el romanticismo que va de la mano de la imbecilidad femenina, tú te has comprado la mierda del vínculo cósmico por lo que, de pronto, no dejas de pensar en el vendehúmos e incluso fantaseas con bodorrio e hijos topo.
6. Si el instinto de supervivencia no te ha hecho huir del vendehúmos, si no has escuchado a esa vocecita interior que desde hace semanas te dice NO NO NO NO NO, estás a punto de caramelo para el estoque final. Nuestro hombre docto en marketing dará el gran paso ; una noche cualquiera, de esas de rock and roll y mucho alcohol -esa noche no te faltará alcohol, te lo aseguro-, una vez terminada la fiesta -nunca dará el paso antes de las 4 de la mañana, por lo que, si ves signos de lanzamiento antes de esa hora estarás a tiempo de salir corriendo- se las buscará para que los planetas se alineen y os quedéis a solas y es en ese momento en el que lanzará la gran ofensiva. La estrategia del ataque depende mucho del carácter del vendehúmos y de la intensidad de los lazos espiritualoides que hayáis forjado, pero lo más probable es que te suelte un discurso enumerando tus incontables virtudes y aseverando lo importante y especial que eres para él, lo que no puedo asegurarte es si este discurso lo dará antes o después del consabido beso que, si el vendehúmos ha hecho bien su trabajo, te hará un nudazo en el estómago sellando con él un funesto destino de víctima del marketing.
Por supuesto, esta no es una guía universal pues existen infinitas variedades de vendehúmos que iremos desgranando y analizando debidamente en futuras entregas y fascículos.
Muchachas, ¡Suerte!