domingo, 26 de febrero de 2012

Pequeña guía para reconocer a un vendehúmos (Parte I)


¿Has estado alguna vez con un tipo: feo, bajito, gordo, vago, aburrido, poco interesante, con amigos subnormales, pobre, rata o tacaño, con el pene pequeño, con el pene grande pero mal follador (no nos engañemos: el tamaño no es que importe, es FUNDAMENTAL, pero de nada me sirven 30 cm si se utilizan de martillo pilón), egoísta en la cama (que tu novio te pida que “se la chupes”, no es pasional, ni romántico, y si encima no baja más que en ocasiones especiales, o si para lo que hace ahí abajo hasta preferirías leerte un libro de Paulo Coelho –dura prueba-, la cosa ya es hasta inmoral)?.

En fin, si entre tu historial romántico figura un ex que reúna al menos tres de las características arriba mencionadas, amiga, has sido una clara víctima del marketing. Durante un tiempo de tu vida más o menos prolongado te compraste un producto de mierda como si fuese de oro, y lo peor de todo es que tú misma llegaste a creer que tu producto era el mejor del mercado: le veías guapo (o no tan feo), o manejable, o fuerte, u hogareño, o introvertido, o poco materialista, o tradicional en el sexo o… no, para lo del tamaño del pene o las embestidas conejiles no puedo encontrar excusas.

Lo positivo de todo esto es que, tarde o temprano, una entra en razón, se destapa los ojos y se da cuenta de que su realidad ha sido maquiavélicamente manipulada por un auténtico vendehúmos. Y si no es el instinto de supervivencia emocional el que te hace bajar a la tierra no te preocupes, el tipejo en cuestión te la jugará tarde o temprano de una manera lo suficientemente humillante como para que se te quite la tontería de un bofetón.

Sea como fuere, este blog ha sido creado, además de para soltar todas las chaladuras acumuladas durante años, para destapar algunas de las grandes porquerías que el marketing nos ha conseguido vender, así que ahí va una pequeña guía para reconocer a un vendehúmos:

1. Por norma general el vendehúmos es feo, por lo que no tratará de seducirte directamente (el vendehúmos no es tonto, sabe que por ahí la batalla está perdida). Muy al contrario, se hará tu amigo, y te hará creer durante un tiempo prudencial que no sois más que amigos.

2. Después de unos meses de contacto prácticamente diario, todas las cualidades del vendehúmos que te harían descartarle automáticamente de cualquier lista de posibles candidatos se desvanecen y desaparecen porque ha conseguido una cosa fundamental: tú ya no ves al vendehúmos como un candidato sexual, o parejil, es tu amigo, por lo tanto no te importa lo más mínimo que sea tacaño, o feo, o bajito… El vendehúmos ha conseguido derribar todas las barreras de insatisfacción que patológicamente construimos las mujeres cuando estamos en pareja.

3. El siguiente paso será compartir contigo un episodio traumático o profundamente íntimo de su pasado (por ejemplo que de pequeño tuvo una enfermedad que le obligó a estar todo un curso en la cama, tiempo que dedicó a leer a Neruda sin parar. O que a partir del divorcio de sus padres, -también vale una dolorosísima ruptura con una ex a la que amó sin límites- es incapaz de creer en el amor…). Con esto ha conseguido crear un vínculo entre los dos, ha elevado vuestra amistad a un plano muy superior, ahora sois tú y el vendehúmos, un equipo.

4. Una vez creada la falsa sensación de que entre el vendehúmos y tú existe una conexión cósmico galáctica universal exclusiva, aprovechará la confianza que tienes en él para echar por tierra a todos los tíos de los que le hables: eliminará a toda la competencia.

5. Te encuentras en un punto de cuasi inflexión: toda tu vida está ocupada por el vendehúmos, a estas alturas prácticamente le consultas qué marca de compresas comprar, has dejado de enrollarte con tíos (porque siempre sales con él, y por alguna extraña razón cuando está presente te da como cosa), y todo tu entorno te empieza a hacer preguntillas maliciosas (¿no te lo has tirado nunca?, ¿seguro que no te gusta?, ¿qué rollo os traéis…?). Debido a esa inercia a creer en las conexiones espirituales, en el amor eterno, y en el romanticismo que va de la mano de la imbecilidad femenina, tú te has comprado la mierda del vínculo cósmico por lo que, de pronto, no dejas de pensar en el vendehúmos e incluso fantaseas con bodorrio e hijos topo.

6. Si el instinto de supervivencia no te ha hecho huir del vendehúmos, si no has escuchado a esa vocecita interior que desde hace semanas te dice NO NO NO NO NO, estás a punto de caramelo para el estoque final. Nuestro hombre docto en marketing dará el gran paso ; una noche cualquiera, de esas de rock and roll y mucho alcohol -esa noche no te faltará alcohol, te lo aseguro-, una vez terminada la fiesta -nunca dará el paso antes de las 4 de la mañana, por lo que, si ves signos de lanzamiento antes de esa hora estarás a tiempo de salir corriendo- se las buscará para que los planetas se alineen y os quedéis a solas y es en ese momento en el que lanzará la gran ofensiva. La estrategia del ataque depende mucho del carácter del vendehúmos y de la intensidad de los lazos espiritualoides que hayáis forjado, pero lo más probable es que te suelte un discurso enumerando tus incontables virtudes y aseverando lo importante y especial que eres para él, lo que no puedo asegurarte es si este discurso lo dará antes o después del consabido beso que, si el vendehúmos ha hecho bien su trabajo, te hará un nudazo en el estómago sellando con él un funesto destino de víctima del marketing.

Por supuesto, esta no es una guía universal pues existen infinitas variedades de vendehúmos que iremos desgranando y analizando debidamente en futuras entregas y fascículos.

Muchachas, ¡Suerte!


martes, 14 de febrero de 2012

Cuernofilia


Abrimos blog el día de los enamorados para tratar un tema íntimamente relacionado con este: "LOS CUERNOS".

Y destapamos de paso una de las grandes mentiras generadas por el marketing, en este caso moral: la monogamia NO existe. 
Todos, absolutamente todos hemos puesto los cuernos alguna vez -con mayor o menor fortuna-, y a todos para bien o para mal nos los han calzado -yo me consuelo pensando que más para bien que para mal-. Y si no, al tiempo.

Y es que hay dos verdades fundamentales que van más allá de la moralidad y de las normas sociales.
La primera, la necesidad innata del hombre de procrear y fecundar al mayor número posible de mujeres de pechos turgentes, fértiles caderas, pelo largo y sedoso y labios carnosos (si te han puesto los cuernos con una tipa que no se corresponda con esta descripción definitivamente tu -espero que ex- novio es un enfermo hijoputa). 
Y la segunda, la revolución sexual iniciada a mediados del siglo pasado ha alcanzado su culmen; la mujer ya no busca un marido con dineros que le haga 100 niños y le ponga una casa con piscina porque, probablemente, y entre otras cosas, gana más que él. La mujer del siglo XXI busca un buen polvo, un tío que le quite toda la energía negativa acumulada a lo largo del día y que le haga sentir sexy y deseada. Vamos, que las mujeres somos cada día más putas (bendita libertad de expresión).

Sea como fuere, la idea del amor fiel, verdadero y apasionado sencillamente no tiene cabida en nuestra realidad, pero... cuando te enteras de que con la cornamenta que te ha caído no cabes por las puertas... ¡Hay qué ver cómo pica!. 
Y he aquí la reflexión a la que deberíamos llegar todos; ¿pica porque amamos tan intensa y puramente a nuestra pareja, de una manera tan desinteresada que no concebimos que comparta sus carnes con otro ser? ¿O lo que nos pica es el pedazo de ego que hemos ido alimentando a lo largo de los años y que nos hace preguntarnos, inevitablemente "Cómo ha podido hacerme esto a mi, si soy lo mejor que le va a pasar en la vida"?.

Y por ser el primer día, obsequiamos con un top ten de "Do's and Don'ts" cuernófilos:

10. NUNCA, NUNCA, NUNCA dejar pruebas escritas. Las redes sociales para los cuernos, MAL. Limita tu comunicación telemática a una sola vía y si es la del face to face, mejor. Mensajes cortos, concisos e impersonales.

9. Besar a un desconocido en una discoteca/fiesta/evento social nocturno. Mal, muy mal. Si te arriesgas a que te pillen engañando, ¡folla por lo menos!. Eso sí, si te pillan en este tipo de cuernos el elemento de nocturnidad rebaja un poco la gravedad del hecho, pues siempre puedes alegar que estabas borracha, que te habían puesto algo en la copa, o que te confundiste. Además, al haber sido sólo besos (si habéis echado un polvo fuera del contexto social y no hay testigos ni pruebas, dirás que sólo han sido besos) lo más probable es que después de unas semanas de súplicas, ruegos y lágrimas todo vuelva a la normalidad con tu pareja.

8. Follar con un desconocido en una discoteca/fiesta/evento social nocturno, menos ridículos que los anteriores, pero más arriesgados. El alegato de nocturnidad se mantiene, pero las probabilidades de perdón se reducen considerablemente. 

7. Follar con un conocido. Dicen que estamos unidos a cualquier persona del mundo por un máximo de seis grados, pues trata de que entre tu amante y tú haya, como mínimo, los mismos grados que tiene la ginebra que os toméis en las noches de desenfreno (a poder ser en un hotel de esos con entrada secreta).

6. Cuernos con un amigo de tu novio. Por muy excitante que pueda parecer, y lo mucho que te hinche el tan peligroso ego el hecho de estar acostándote con dos personas del mismo grupo es básicamente, jugar con fuego. Te arriesgas a que la bomba explote y a quedarte sin pareja y sin amante. (Ellos seguirán siendo amigos).

5.  Cuernos con un ex. Para que este tipo de cuernos prosperen y evitar el desencadenamiento de la tercera guerra mundial es ESENCIAL que tu ex esté a su vez con otra persona. Si no es así, inevitablemente tarde o temprano reclamará derechos antaño perdidos y te exigirá que decidas (que te decidas por él). Importante no perder el foco si nos encontramos en esta situación: si rompisteis fue por algo, no caigas en la ancestral trampa de volver con un ex, nunca funciona. Además, estarías cometiendo un doble error; JAMÁS dejes a tu pareja por tu amante, crónica de una muerte emocional anunciada.

4. Cuernos con un feo. Fatal. Cuernos muy feos. Si te gusta realmente un feo (sobre gustos no hay nada escrito, no estamos aquí para juzgar), entonces deja a tu pareja y empieza con Shrek. Si sientes algo de simpatía hacia tu novio no le hagas pasar por la potencial humillación de que se destape que le han engañado con un orco.

3. Si tu novio es blanco naada de negros, no es por una cuestión racista es por evitar posibles hijos ilegítimos color café. Si te quedas embarazada y a pesar de la duda piensas tenerlo espera a hablar hasta que nazca, si las leyes de Mendel no cuelan, más te vale mantener contacto con el negro porque amiga, te habrás quedado sin churri.

2. Mantén una distancia prudencial, enrollarte con otro en el portal de la casa en la que vives con tu novio, aunque a las seis de la mañana te lo parezca, no es una buena idea.

1. Follarse al novio de una amiga, no es que esté mal, es un billete directo al infierno. Y no tendrás que esperar a la muerte para vivirlo. Si se destapa, lo mínimo serán los improperios que caerán sobre tu persona porque en este caso lo que está censurado no son, evidentemente, los cuernos a tu novio sino, la deslealtad para con tu amiga.



Cerramos con el principio fundamental de cualquier infidelidad: 
Ya puede haber documentos gráficos del tipo que sean (fotografías, vídeos, mensajes, mails, conversaciones telefónicas, testimonios, niños color café...), unos cuernos NUNCA se reconocen ni se confiesan. Como diría -y de hecho dijo un amigo, cuando después de que unas amigas de su novia le vieran con otra y de que ésta le preguntase "¿La besaste?": -"No lo se, creo que no"-.


Y sobre todo, si te pillan: La cabeza bien alta, SIEMPRE.


Muchachas, ¡Suerte!