lunes, 12 de marzo de 2012

Cómo cazar churri y que tu ego no muera en el intento



Ser mujer es una putada, punto. El 90% del tiempo somos, hablando mal y pronto, un coñazo insufrible (hay estudios que afirman que esto es así el 99,9% del tiempo). Padecemos de una intensidad y de una complejidad emocional absolutamente prescindibles e inútilmente agotadoras, para con nosotras mismas y, obviamente, para con los demás. Estamos diseñadas genéticamente para traer retoños y perpetuar la especie, y por muy modernosas, independientes y siglo veintiuneras que seamos, en determinadas ocasiones los ovarios y las hormonas toman el control de nuestro ser y, si dejamos que se manifiesten, nos pueden llevar a hacer mucho el ridículo y a poner en grave peligro de irreversible humillación a nuestro pobre ego.

Imagínate que conoces un día a un tipo que te gusta. Tonteáis, supón que hasta os besáis (si te gusta, NUNCA, JAMÁS DE LOS JAMASES SE FOLLA ESA NOCHE). Después del tonteo y de los besos, si los hay, intercambiáis teléfonos. Pues bien: NUNCA, JAMÁS DE LOS JAMASES ESCRIBAS O LLAMES TÚ PRIMERO. Amiga, eso de la seducción y el ligoteo es un juego de estrategia como pocos, no enseñes las cartas: jamás se muestra un interés explícito hacia el contrario. A los tíos les pone conquistar, y seducir: igual que tú estás programada genéticamente para llevar un alien en tu vientre durante nueve meses, ellos lo están para buscarte y hacerte un alien. Espera a que te llame él, y si no te llama no te hagas películas, no se está haciendo el duro, ni es inseguro, ni está muy liado, no, sencillamente NO LE GUSTAS. Acepta la derrota y a otra cosa, no pierdas el tiempo.

Vamos a suponer que te llama. Bien, tiene suficientes ganas de follarte como para estar dispuesto a pagar una cena y a aguantar un par de horas de escuchar tu vida que, en ese momento de la suya te puedo asegurar que le importa una mierda. Puedes parecerle más o menos divertida, más o menos interesante, más o menos inteligente... pero no te equivoques; si te ha llamado, si estáis compartiendo esa tarta de queso, es única y exclusivamente porque quiere ponerte de verano (por no decir algo un poquito más explícito y mucho menos fino como, por ejemplo, que quiere meterse en tus bragas). Es importante no mostrarse excesivamente accesible, ni ridículamente inaccesible. Por ejemplo, si te plantea quedar a cenar el jueves, tú no estarás libre hasta el domingo.

Durante la cena habláis de muchas cosas, entre otras de ex novios y de ex novias, y de sexo. Pues bien, ya seas virgen, o seas de las que le da lo mismo chocho que ochenta, de cara a un candidato tú sólo te habrás acostado con uno (tu novio de toda la vida, por supuesto). Si ves al muchacho así como amplio de miras, entonces podrás contar que a parte de tu novio de toda la vida te acostaste con uno más, uno con el que estuviste meses saliendo pero que al final la cosa no funcionó. Los hombres no quieren a una mojigata como novia, pero mucho menos a una tía que les sepa hacer el helicóptero o que se la chupe mirándoles a los ojos.

Mantén las bragas puestas: después de la cena, NO SE FOLLA. Dejando de lado el poco práctico punto de vista femenino te lo explico para que lo entiendas: los hombres por lo general quieren de novia a una tipa, hablando en plata, poco puta. Es decir, una tía a la que le cueste meterse en la cama con alguien. Por norma general el género masculino lleva bastante regulero eso de que su mujer sea penetrada por otro (qué tontería). Y desgraciadamente, la decencia y la respetabilidad de la mujer en el mundo occidental (especialmente en España) van muy de la mano de sus hábitos sexuales. Se que acabo de abonar bien el terreno para abrir un profundo, apasionado, y encarnizado debate sobre la igualdad entre mujeres y hombres y sobre los valores morales (mejor dicho, doble moral) imperantes en la sociedad española, herencia clara y directa de épocas pasadas con tufo a rancio, a dictadura, y a cinismo... Pero paso.

En fin, si la cosa fluye y seguís quedando, el primer polvo conviene echarlo a partir de la quinta cita y el tema de esperar a que sea él quien llame o escriba, yo lo mantendría al menos durante el primer mes. Soy consciente de que esto es fácil de escribir, pero no tanto de hacer. Entiendo que una no es de piedra. Eso sí, folléis cuando folléis te pido prudencia, por favor. Muchas mujeres tienden a confundirse y a experimentar una especie de enajenación mental postcoital que les hace creer que se han enamorado profundamente del cuasi desconocido sudoroso al que están abrazadas cual koalas. No debemos olvidar que esto es transitorio, y que apenas conoces a la marmota que tienes entre tus brazos por lo que toda esa intensidad de sentimientos que tu crees que es amor no es real. Si quieres evitar que te pongan un bozal (esto puede ser literal, es decir, que te tapen la boca con lo primero que tengan a mano, o que te la tapen con un "pero cómo voy a estar yo también enamorado de ti, si no te conozco, jodía loca?!"), y ser el objeto de las más crueles bromas de tus amigas, NO TE DECLARES JAMÁS DE LOS JAMASES. Esto que en frío te parece clarísimo, te puedo asegurar que en caliente no se ve tan claro; he visto casos de mujeres brillantes que casi se quedan sin ego y sin autoestima, y sin amigas, y sin trabajo, y sin familia (giro dramático) por culpa de la enajenación mental postcoital.

Por último, si el tipo en cuestión te llama para verte pasadas las doce de la noche, abandona y búscate a otro porque este claramente considera que eres un poco golfa y, como decía mi madre: "sinceramente, para ser puta y no cobrar, mejor ser honrada" (y, yo añado, hacerse respetar).

Muchachas ¡Suerte!

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