Abrimos blog el día de los enamorados para tratar un tema íntimamente relacionado con este: "LOS CUERNOS".
Y destapamos de paso una de las grandes mentiras generadas por el marketing, en este caso moral: la monogamia NO existe.
Todos, absolutamente todos hemos puesto los cuernos alguna vez -con mayor o menor fortuna-, y a todos para bien o para mal nos los han calzado -yo me consuelo pensando que más para bien que para mal-. Y si no, al tiempo.
Y es que hay dos verdades fundamentales que van más allá de la moralidad y de las normas sociales.
La primera, la necesidad innata del hombre de procrear y fecundar al mayor número posible de mujeres de pechos turgentes, fértiles caderas, pelo largo y sedoso y labios carnosos (si te han puesto los cuernos con una tipa que no se corresponda con esta descripción definitivamente tu -espero que ex- novio es un enfermo hijoputa).
Y la segunda, la revolución sexual iniciada a mediados del siglo pasado ha alcanzado su culmen; la mujer ya no busca un marido con dineros que le haga 100 niños y le ponga una casa con piscina porque, probablemente, y entre otras cosas, gana más que él. La mujer del siglo XXI busca un buen polvo, un tío que le quite toda la energía negativa acumulada a lo largo del día y que le haga sentir sexy y deseada. Vamos, que las mujeres somos cada día más putas (bendita libertad de expresión).
Sea como fuere, la idea del amor fiel, verdadero y apasionado sencillamente no tiene cabida en nuestra realidad, pero... cuando te enteras de que con la cornamenta que te ha caído no cabes por las puertas... ¡Hay qué ver cómo pica!.
Y he aquí la reflexión a la que deberíamos llegar todos; ¿pica porque amamos tan intensa y puramente a nuestra pareja, de una manera tan desinteresada que no concebimos que comparta sus carnes con otro ser? ¿O lo que nos pica es el pedazo de ego que hemos ido alimentando a lo largo de los años y que nos hace preguntarnos, inevitablemente "Cómo ha podido hacerme esto a mi, si soy lo mejor que le va a pasar en la vida"?.
Y por ser el primer día, obsequiamos con un top ten de "Do's and Don'ts" cuernófilos:
10. NUNCA, NUNCA, NUNCA dejar pruebas escritas. Las redes sociales para los cuernos, MAL. Limita tu comunicación telemática a una sola vía y si es la del face to face, mejor. Mensajes cortos, concisos e impersonales.
9. Besar a un desconocido en una discoteca/fiesta/evento social nocturno. Mal, muy mal. Si te arriesgas a que te pillen engañando, ¡folla por lo menos!. Eso sí, si te pillan en este tipo de cuernos el elemento de nocturnidad rebaja un poco la gravedad del hecho, pues siempre puedes alegar que estabas borracha, que te habían puesto algo en la copa, o que te confundiste. Además, al haber sido sólo besos (si habéis echado un polvo fuera del contexto social y no hay testigos ni pruebas, dirás que sólo han sido besos) lo más probable es que después de unas semanas de súplicas, ruegos y lágrimas todo vuelva a la normalidad con tu pareja.
8. Follar con un desconocido en una discoteca/fiesta/evento social nocturno, menos ridículos que los anteriores, pero más arriesgados. El alegato de nocturnidad se mantiene, pero las probabilidades de perdón se reducen considerablemente.
7. Follar con un conocido. Dicen que estamos unidos a cualquier persona del mundo por un máximo de seis grados, pues trata de que entre tu amante y tú haya, como mínimo, los mismos grados que tiene la ginebra que os toméis en las noches de desenfreno (a poder ser en un hotel de esos con entrada secreta).
6. Cuernos con un amigo de tu novio. Por muy excitante que pueda parecer, y lo mucho que te hinche el tan peligroso ego el hecho de estar acostándote con dos personas del mismo grupo es básicamente, jugar con fuego. Te arriesgas a que la bomba explote y a quedarte sin pareja y sin amante. (Ellos seguirán siendo amigos).
5. Cuernos con un ex. Para que este tipo de cuernos prosperen y evitar el desencadenamiento de la tercera guerra mundial es ESENCIAL que tu ex esté a su vez con otra persona. Si no es así, inevitablemente tarde o temprano reclamará derechos antaño perdidos y te exigirá que decidas (que te decidas por él). Importante no perder el foco si nos encontramos en esta situación: si rompisteis fue por algo, no caigas en la ancestral trampa de volver con un ex, nunca funciona. Además, estarías cometiendo un doble error; JAMÁS dejes a tu pareja por tu amante, crónica de una muerte emocional anunciada.
4. Cuernos con un feo. Fatal. Cuernos muy feos. Si te gusta realmente un feo (sobre gustos no hay nada escrito, no estamos aquí para juzgar), entonces deja a tu pareja y empieza con Shrek. Si sientes algo de simpatía hacia tu novio no le hagas pasar por la potencial humillación de que se destape que le han engañado con un orco.
3. Si tu novio es blanco naada de negros, no es por una cuestión racista es por evitar posibles hijos ilegítimos color café. Si te quedas embarazada y a pesar de la duda piensas tenerlo espera a hablar hasta que nazca, si las leyes de Mendel no cuelan, más te vale mantener contacto con el negro porque amiga, te habrás quedado sin churri.
2. Mantén una distancia prudencial, enrollarte con otro en el portal de la casa en la que vives con tu novio, aunque a las seis de la mañana te lo parezca, no es una buena idea.
1. Follarse al novio de una amiga, no es que esté mal, es un billete directo al infierno. Y no tendrás que esperar a la muerte para vivirlo. Si se destapa, lo mínimo serán los improperios que caerán sobre tu persona porque en este caso lo que está censurado no son, evidentemente, los cuernos a tu novio sino, la deslealtad para con tu amiga.
Cerramos con el principio fundamental de cualquier infidelidad:
Ya puede haber documentos gráficos del tipo que sean (fotografías, vídeos, mensajes, mails, conversaciones telefónicas, testimonios, niños color café...), unos cuernos NUNCA se reconocen ni se confiesan. Como diría -y de hecho dijo un amigo, cuando después de que unas amigas de su novia le vieran con otra y de que ésta le preguntase "¿La besaste?": -"No lo se, creo que no"-.
Y sobre todo, si te pillan: La cabeza bien alta, SIEMPRE.
Muchachas, ¡Suerte!
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